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Lectura Recomendada
Enero, 2011
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La Formulación de Políticas desde una Perspectiva “Macroprudencial” en Economías de Mercados Emergentes Ramón Moreno. Departamento Monetario y Económico. Banco de Pagos Internacionales. Resumen Ejecutivo Los flujos de capital hacia las economías de mercados emergentes (EME) están de vuelta, y dado el superávit en la cuenta corriente y (en algunos casos) los esfuerzos por gestionar el tipo de cambio, están causando que las reservas de divisas aumenten. Esto podría tener dos efectos: (i) un aumento en la demanda agregada con un riesgo inherente de inflación, o (ii) un aumento en el crecimiento del crédito y en los precios de los activos, incrementando la fragilidad financiera. El rápido crecimiento del crédito puede traducirse en un deterioro en la calidad de los créditos a medida que el tiempo pasa, el mismo que estaría encubierto por un rápido crecimiento económico que puede resultar transitorio. El crecimiento del crédito también podría estar asociado a los crecientes riesgos de contagio o de efectos secundarios (e.g. “spillover”), ya sea debido a una sobre exposición a riesgos comunes (e.g., los mercados de bienes) o a complicadas interconexiones entre instituciones financieras (e.g. el mercado interbancario y el sistema de pagos). Estos riesgos podrían materializarse en caso de una repentina revocación de flujos de capital. ¿Qué herramientas están disponibles para administrar los dos efectos antes citados? Un incremento en las tasas de interés es la respuesta más frecuente para hacer frente a un aumento de la demanda agregada, pero tal medida podría atraer mayores flujos de capital y dar lugar a presiones que conduzcan a una apreciación de la moneda, planteando de esta manera un dilema para los responsables de establecer políticas. Las EME en el pasado han utilizado una serie de herramientas para complementar la política de tasas de interés. Las autoridades han utilizado instrumentos “micro prudenciales” (e.g., requerimientos de aprovisionamiento de capital y por pérdidas en préstamos o límites máximos al ratio préstamos-a-valor o “loan-to-value”) o instrumentos monetarios (e.g. exigencias de reservas) de forma que se limite la acumulación de riesgo sistémico y se preserve la estabilidad financiera a lo largo del ciclo económico.
La experiencia ha demostrado que existen tres tipos de riesgos macroeconómicos y financieros que son especialmente importantes para las pequeñas EME. En primer lugar, los riesgos de efectos secundarios y el contagio proveniente de mercados internacionales (e.g. una revocación de flujos de capital, interrupciones de liquidez en moneda extranjera y los efectos financieros de un aumento en la carga fiscal). Segundo, riesgo de crédito y de mercado domésticos como resultado de un rápido crecimiento del crédito y el incremento de precios de los activos. Tercero, los riesgos de contagio doméstico debido a la exposición común (e.g. posibles externalidades que obliguen a una venta forzosa o “fire sale”) y a una complicada red de interconexiones. |

